Anabell De Faría
QUIÉN ESTÁ DETRÁS

27 años construyendo sistemas que no podían caerse.

Ahora aplico ese mismo criterio a negocios que nunca tuvieron acceso a él.

EL CAMINO HASTA AQUÍ

Veintisiete años, cuatro etapas.

01

Los primeros años

Programadora y analista de sistemas. Los años en los que se aprende que un sistema mal diseñado no falla el primer día, falla el día que menos conviene.

02

Sistemas que no podían pararse

Proyectos donde el margen de error era prácticamente ninguno. Administraciones y organizaciones donde una caída no es una molestia, es un problema serio para mucha gente a la vez.

03

Veintisiete años después

El aprendizaje no fue la tecnología en sí. Fue el criterio: cuándo tocar un sistema y cuándo dejarlo en paz, qué automatizar y qué no, y sobre todo, cuándo decir que no hace falta hacer nada todavía.

04

El giro hacia las pymes

Ese mismo criterio, que hasta ahora solo tenían al alcance las organizaciones grandes, aplicado a negocios de tres a veinte personas. Los que nunca tuvieron un departamento de sistemas detrás.

POR QUÉ AHORA ESTO

Un negocio de cinco personas tiene los mismos problemas de proceso que uno de quinientas.

Lo que no tiene es a nadie que se los sepa mirar. Las grandes organizaciones llevan décadas pagando por tener a alguien así dentro. Los negocios pequeños no, y son exactamente los que más lo necesitan, porque ahí un proceso roto no se diluye entre departamentos: lo sostiene una sola persona, casi siempre de noche o el fin de semana.

Por eso dejé los proyectos grandes. No porque se me acabara el criterio, sino porque quería ponerlo donde de verdad hace falta.

CÓMO TRABAJO

Tres cosas que no cambian, sea cual sea el cliente.

No automatizo lo que no entiendo primero.

Si no puedo explicarte con tus propias palabras cómo funciona hoy tu negocio, no estoy lista para tocarlo.

Te puedo decir que no.

Es la frase que menos me conviene decir y la que más falta hace oír. Si tu problema no es el que crees, prefiero perder la venta a venderte la solución equivocada.

No desaparezco después de entregar.

Un sistema sin nadie detrás se degrada. Sigo ahí cuando el negocio cambia, no solo el día de la firma.

Antes de escribir

Lo que puedo hacer por tu negocio empieza con una pregunta, no con una venta.

Si quieres saber por dónde se te escapan clientes, dinero o tiempo, hay una forma de empezar y es con la Primera Valoración de tus procesos y tus negocios.